domingo, 22 de julio de 2018

Una cita ineludible con 24 #MujeresIncreíbles

Los lectores del blog conocerán de sobra la revista Principia, su página web, mi implicación en el proyecto y lo orgulloso que estoy de formar parte de una iniciativa que destaca entre la mucha y muy buena oferta de divulgación científica que hay en nuestro país por su originalidad y arrojo, entre otras muchas virtudes. Parece increíble que todavía haya nuevas razones para seguir escribiendo sobre el tema.

Pues sí, las hay. 24 razones increíbles, en concreto.




Puesto que 24 es el número de protagonistas de la primera revista de la actual cuarta temporada (y séptima entrega del contaje total). Igual que 24 son las páginas estándar de las entregas de comic-book clásico americano, formato que se homenajea en el cómic desde la portada estilo Watchmen (alucinante José Moreno reinterpretando el arte de Gibbons y Moore, también en uno de los relatos del interior) hasta todas y cada una de las ilustraciones a página completa. Además de esta coherencia formal, la unidad temática de los relatos y artículos de esta entrega es la de las mujeres que contribuyeron de forma crucial al desarrollo científico a lo largo de la historia, y fueron por diversas razones ninguneadas, olvidadas, o sencillamente invisibilizadas por sus coetáneos masculinos. 
Obviamente y tratándose de Principia no hemos puesto el foco en Marie Curie, Rosalind Franklin u otras mujeres que ya empiezan a ser famosas por las reivindicaciones que ha sufrido sus figuras. Los redactores nos vimos instados a rebuscar un poco, a indagar en pos de reunir una lista de nombres sorprendentes y novedosos para el gran público. Puede imaginar el lector que esta tarea resultase difícil... y efectivamente lo fue, pero por razones tal vez no tan obvias. A poco que uno se lanza a bucear en Google, las opciones resultan abrumadoras. Yo mismo tuve serias dudas a la hora de decidir sobre qué mujer escribir, decidiéndome finalmente por Utako Okamoto. Vaya, ¿acaso no os suena de nada? A mí tampoco, la verdad. Encontrarme con ella fue totalmente fortuito, y para que os hagáis una idea de hasta qué punto la historia está llena de candidatas para ser rescatadas del olvido, mi búsqueda a partir de cierto momento estuvo dirigida por ciertas decisiones estéticas que tomé para trabajar con mi socio Gerardo Sanz (a quien encomendaron ilustrar no solo las habituales páginas de OOBIK, sino por primera vez también mi relato). Pensé que sería una buena ocasión para darle a nuestra aportación en forma de cómic un toque más manga, por lo que una científica japonesa sería una opción perfecta. Pues bien, fue buscar "mujer" "ciencia" y "Japón" y aparecer enseguida la mencionada Okamoto. Pero eso no significaba que precisamente fuese a darse la casualidad de que Okamoto hubiese sufrido invisibilización de alguna forma. Pero oh casualidad, sí lo fue. Simplemente leyendo su entrada en wikipedia aparece una anécdota tremendamente machista que de hecho terminó constituyendo el núcleo de mi relato, dando pie incluso al título No apta para mujeres. Cuanto más leí sobre esta mujer, más me di cuenta de cómo encajaba en el perfil que  buscábamos en la revista. Su historia daba de sobra para mi relato (que conseguí enmarcar en mi estilo habitual de ciencia ficción futurista, en esta ocasión de forma marcadamente distópica) e incluso para enlazar con las páginas de OOBIK, que complementan a dicho relato unificando las dos aportaciones por vez primera, no solo estéticamente mediante el arte de Gerardo, sino temática y narrativamente.




Esta anécdota sobre la gestación del relato ha sido sorprendentemente común, al hablar con otros redactores. La mayoría nos hemos sorprendido del catálogo de mujeres invisibilizadas a lo largo de la historia en tiempos no tan antiguos. Frente a algunas más conocidas como pueda ser Wangari Muta, tenemos a otras tantas cuyos descubrimientos y contribuciones os dejarán boquiabiertos: las matemáticas, la física, la informática, la química, la biología, la geología... en fin, acabamos ates si decimos que todas las disciplinas científicas han tenido mujeres increíbles dándoles empujones cruciales. Solo que no las conocemos.

Números como este vienen a romper esa barrera invisible. Nos harán pensar y darnos cuena de cuánta injusticia queda por revertir. Porque no nos engañemos, esto es una cuestión de justicia. No vale escudarse con el pasado, "eran otros tiempos" ni mucho menos con "estas cosas ya no pasan". Sí que pasan (soy científico, sé de lo que hablo). Pasan en todos los ámbitos, de hecho. Y mientras siga recibiendo comentarios como el que recibí por parte de un lector seguidor de la revista, que venía a decir algo así como "he recibido el último número... así que, ¿otra vez escribiendo sobre mujeres, eh?" con un rintintín especial, no como algo molesto ni con malicia, sino como extrañado de que fuésemos tan pesados en reivindicar el papel de las mujeres. Mientras siga siendo algo extraño o llamativo escribir sobre 24 mujeres pero no si escribimos sobre 24 hombres, tendremos que seguir dando la murga una y otra vez. Parafraseando al personaje de Kevin Spacey en Sospechosos habituales, podríamos decir que el mejor truco del machismo fue convencer al mundo de que ya no existía. El primer paso para cambiar nuestra sociedad es darnos cuenta de esto y examinar nuestras propias actitudes y comportamientos.


Para terminar, si estáis en Valencia estos días no podéis faltar a la presentación de este número maravilloso y su complemento para niños (también con la misma temática) en la librería Dadá de Valencia, en el MUVIM, para conocer a algunas de las autoras... y a algún otro maromo que se nos ha colado.


Aquí dejo esta reseña, sin mencionar más artículos porque son todos increíbles, las ilustraciones quitan el hipo con toda su variedad de estilos y homenajes a diferentes cómics, alcanzando una unidad y una coherencia formal que supera todo lo visto hasta le fecha, que ya es decir mucho. Las historias no dejan de sorprender ni de emocionar. Y con el número infantil, aunque aún no he terminado de leerlo, puedo adelantar exactamente la misma sensación. En una palabra, es sencillamente precioso.


Leed las revistas, acudid a las presentaciones, y formad parte de este acto de justicia. Tal vez tardía, pero justicia al fin y al cabo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Como dijo Ortega y Gasset, "Ciencia es aquello sobre lo cual cabe siempre discusión"...

¡Comentad, por el bien de la ciencia!