viernes, 12 de octubre de 2018

La casa del "paper"

- Buenos días, nos encontramos de nuevo en directo en la sede de Elsevier en España donde, como ya sabrán, un grupo de investigadores ataviados con batas rojas y máscaras de Santiago Ramón y Cajal irrumpieron hace ya cinco días, secuestrando el edificio con todos sus trabajadores dentro. Según las últimas informaciones que esta cadena ha podido contrastar, al parecer los delincuentes han estado aprovechando los días durante los cuales se ha prolongado las negociaciones con la policía para convertir una ingente cantidad de manuscritos en artículos de elevado factor de impacto, saltándose todos los protocolos de revisión por pares y de estándar de calidad inherentes a este tipo de publicaciones. Ahora sabemos que las conversaciones mantenidas con el líder de los secuestradores, al que únicamente conocemos como "el IP", eran una estratagema para dar tiempo a los criminales en este terrible proceso de falsedad documental que, por otro lado, tiene a gran parte de la opinión pública (principalmente becarios y técnico de laboratorio) de su parte. Cinco días de exigencias, como mínimo, inquietantes, que han ido desde pedir la contratación inmediata de cuantos becarios de investigación se encontrasen trabajando sin remuneración en aquel momento, hasta la candidatura al premio Nobel de Fisiología y Medicina, pasando por un equipo de secuenciación masiva lacado en plata con remaches dorados, y una promoción instantánea a catedráticos de universidad para los atracadores (salvo para uno que al parecer todavía es ayudante doctor, y necesitaría primero pasar por las tres figuras contractuales previas). Los diferentes mediadores que han pasado por el caso han ido capeando estas surrealistas reclamaciones como han podido, tomando por el camino decisiones desafortunadas, como la filtración a los medios de información falsa relativa a uno de los atracadores, conocido únicamente como Aspártico, donde se afirmaba que este había falseado la información contenida en su tesis doctoral. Recordemos la reacción de los atracadores, que incluso ofrecieron una respuesta en forma de entrevista grabada. Dentro video:



"Puedo ser muchas cosas. He robado pipetas a compañeros de otros laboratorios. He mirado sin permiso las libretas de mis vecinos de bancada, incluso una vez me llevé a casa mi propia libreta para pasar a limpio mis anotaciones. He usado la fotocopiadora de la universidad para imprimir las entradas de Avengers Infinity War, y me he guardado en un cajón los restos de los reactivos más caros cuando he visto que se iban a acabar y no llegarían para los experimentos de todos. De acuerdo, soy humano y por tanto no soy perfecto. Pero jamás, repito jamás - está grabando, ¿no? - jamás he falseado los resultados de mi tesis doctoral, ni he mandado a publicar resultados que no fuesen auténticos en su totalidad. Somos científicos, no políticos, por el amor de Darwin. Ni siquiera ahora, cuando este sistema de publicaciones científicas abusivo, injusto y totalmente deshumanizado nos ha obligado a tomar medidas tan drásticas como esta en la que nos encontramos, ni yo ni mis compañeros estamos utilizando estas instalaciones para publicar algo que no sea fruto de nuestro propio trabajo. Estamos haciendo justicia, publicando artículos donde firmemos todos y cada uno de los participantes en los trabajos, en revistas que nos garantizarán un futuro que la administración pública y la mafia editorial nos han estado negando. Ven aquí, Asparragina, dile a la periodista cuántos años llevas trabajando en el laboratorio.

- Unos 15 años
- ¿Y cuántos "papers" tienes?
- Dos
- ¡Dos! ¡DOS! ¡Y en revistas de segundo cuartil! Trabajando en un centro de excelencia, a las órdenes de un jefe excelente con cinco excelentes sexenios... ¡mierda de excelencia! ¡¡Mira lo que le digo yo a la excelencia!!"

- Interrumpimos aquí el video para no herir la sensibilidad de los espectadores, pero recordamos que el documento supuso un éxito sin precedentes con más de 5 millones de visitas en youtube. Hay quienes aseguran que, de hecho, fue el video lo que precipitó la decisión de utilizar medidas de mayor contundencia a la situación, lo que nos lleva al día de hoy en que un grupo de asalto formado por evaluadores de la ANECA está a punto de entrar a la fuerza en el edificio. A ver... sí, esperen, me informan de que están a punto de entrar... un momento, las cámaras están registrando movimiento. Parece que las puertas se abren... sí, se acaban de abrir, ¡Dios mío! ¡Los rehenes están saliendo despavoridos! Un momento... algunos llevan batas rojas, ¡es imposible distinguir a los secuestradores del resto de gente! ¡Es un plan brillante, como solo podía surgir de un grupo de mentes científicas! ¡Asombroso! Seguidme chicos, vamos a intentar acercarnos... ¡Espera! ¿Qué ha sido eso? ¿¿Una detonación?? Madre mía ¡los artículos están volando por los aires! Increíble escena damas y caballeros, decenas de personas corriendo en círculos, ataviadas con batas rojas, lanzando sus máscaras por el aire al grito de "¡OPEN ACCESS! ¡¡OPEN ACCESS PARA TODOS!!".
Rápido Javier, enfoca hacia allá, a la derecha, ¡a mi derecha joder! Bueno ahora pueden ver con claridad al grupo de asalto de la ANECA protegiéndose con los recién aprobados baremos y reduciendo a los secuestradores... ¡así que esa era su arma secreta! con la nueva baremación y sus exigentes requisitos ya no hay cabida para estabilizar más científicos, independientemente de su producción científica y el índice de impacto de sus trabajo. Algo que el IP no había contemplado, demostrando una vez más que hasta el más genial de los científicos no tiene ni una oportunidad contra el poder de la burocracia. Mientras se va recuperando poco a poco la calma, nos despedimos y devolvemos la conexión a los estudios, gracias por acompañarnos en este momento histórico para la ciencia en nuestro país."

- Vale, hemos cortado.
- Por fin, Dios qué hartazgo de investigadores, trepas y parásitos... qué manía con dar por saco con sus condiciones laborales y exigiendo y mamando de la teta del Estado y...
- Tampoco es para tanto, al fin y al cabo a todo el mundo le gusta cobrar por su trabajo, y que le sean reconocidos sus méritos y...
- ¿Ya vas a empezar otra vez? ¿A sacar el tema de lo de cobrar y toda esa mierda?
- No, bueno, yo...
- De verdad macho, todos los becarios igual...
- Perdón, yo solo...
- Que te calles ya hombre.
- Vale.

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