Pocas veces hablamos en el blog de temas eminentemente biológico-clásicos (es decir, comentando temas de zoología, geología o botánica). Pues bien, dado que este es el año de la biodiversidad, y que la ciencia no tiene fronteras, y que pese a ser un enamorado de las moléculas y las células también amo la vida y la naturaleza en todas sus formas y acepciones, y que me apetece, hoy os traigo un mini-reportaje donde se habla de todos estos temas.
A finales de este mes de mayo estuvimos - entre otros muchos, Consuela y servidor- en Torralba de los Frailes, un pequeño pueblo de la comarca del Campo de Daroca, en Zaragoza. El motivo de la visita fue el de asistir a una jornada cultural y recreativa, organizada por la asociación cultural "El Chismarrako", y que se centró, entre otras actividades lúdico-culturales, en una interesante excursión guiada por los alrededores del municipio. Nos gustó tanto la experiencia que decidimos realizar un experimento, y publicar a la vez una entrada-reportaje, cada uno en su blog, pero que se complementan tanto gráfica como literalmente. Podéis ver la crónica de Consuela pinchando aquí ( las fotos a las que enlazo pertenecen a su entrada, mientras no se indique lo contrario). Además, información detallada de esta iniciativa y otras similares en el blog Natura Xilocae.

Pero lo más interesante para un servidor, al final de la jornada, fue la sensación de unidad que se desprendía de todo el conjunto de observaciones que hicimos. Estamos muy acostumbrados a ceñirnos a campos de estudio muy cerrados, especialmente los que trabajamos en un laboratorio. Pero una visión de conjunto a menudo proporciona puntos de vista muy relevantes, y otorga nuevo valor a datos que por sí mismos no proporcionaban una información concreta. El salir al campo y estudiar un mismo paisaje desde la geología hasta los pequeños habitantes que lo pueblan, nos demuestra cuán interconectado está todo; lo crucial que es que cada parte de un ecosistema esté presente para que todas aquellas que dependen de él funcionen a su vez correctamente.
Pensemos en el tan socorrido tema de la evolución de las especies (para variar): a menudo es difícil entender las adaptaciones que sufren especies con orígenes comunes, si las analizamos individualmente. Para entender los cambios que han sufrido a lo largo de millones de años, y el porqué de la dirección de esos cambios hacia unas formas y no otras, debemos acudir al entorno del animal, estudiar su comportamiento, las interacciones con sus vecinos y especialmente el nicho en el que se mueve. Un cambio repentino en un nicho ecológico, por razones geológicas, provoca una división, una barrera insalvable para muchas especies que lo habitan, separando irremediablemente especies de animales que a partir de entonces, y sólo entonces, sufrirán presiones evolutivas diferentes y particulares. El atajo de un río a través de meandros cerrados, el desprendimiento de una gran roca por causas de la erosión, o la formación de un barranco por un corrimiento de tierras, cambian para siempre las condiciones de luz y de aislamiento a las que especies de plantas y animales se habían adaptado a lo largo de millones de años de evolución.
Los impresionantes meandros del río Piedra
(imagen del servidor Iberpix, sacada de la guía preparada por nuestros anfitriones)
Y el hablar de millones de años me lleva a la última reflexión que me produjo la observación de estos ecosistemas; si bien es difícil imaginar la cantidad de tiempo necesaria para que sutiles cambios en el genoma sean fijados por presiones ambientales y selectivas hasta dar lugar a individuos radicalmente distintos, tampoco es fácil imaginar la cantidad de tiempo que se necesita para que la erosión producida en el cauce de un río, o la abrasión de las partículas suspendidas en el viento sobre las duras rocas, acaben por quebrar la piedra y modelar el terreno. El tiempo geológico es una escala brutalmente dilatada, y la biodiversidad actual una clarísima evidencia de sus efectos. En terrenos que nacieron siendo el fondo de un océano, encontramos hoy en día eriales y acantilados ricos en fósiles de especies primigenias, y habitan a su vez animales y plantas que no hubieran podido crecer en otras condiciones. El paisaje y las especies actuales nos proporcionan valiosísima información acerca del pasado, y conociendo ese pasado, a su vez, es mucho más fácil entender el presente.
En resumen, una experiencia enriquecedora en todos los aspectos; un paseo precioso que recomiendo a cualquiera que se acerque por esos lares; una compañía estupenda, con un organización genial (¡nos dieron bolsas con regalicos y todo!), una gente maravillosa (¿o debería decir mañavillosa?) y hospitalaria, y una iniciativa ejemplar. Espero que entre las magníficas instantáneas de Consuela y mi rollazo particular os hayamos despertado el interés por la biodiversidad en general, y por los parajes del Campo de Daroca en particular.
Hay que acabar con la dicotomía biólogo de bata/biólogo de bota, es falsa y anclada en el siglo XX. ME alegro de que hayas hecho esta entrada, aunque por supuesto me llama mucho la atención el contraste entre cómo cuenta Consuela y cómo cuentas tú la misma excursión, pensando en niveles de organización muy distintos sobre una misma biodiversidad.
ResponderEliminar¡Enhorabuena Dr. Litos!
ResponderEliminarEntre tú y Consuela habéis despertado en mí ese interés por la biodiversidad, tal y como apuntas en las últimas líneas del post.
Además, como fenómeno geológico que soy (guiño-guiño), más me valía ¿no?
Porque causando tatos cambios en la naturaleza durante siglos y no haberme dado ni cuenta...
Gracias Dr.!!, cómo os lo habéis currado!!, dicho lo vuestro parece que se vivió en Torralba algo grande.
ResponderEliminarSi lo fue es gracias a la gente que acudísteis y lo hicísteis grande, si es que al final lo más importante son las personas...
Totalmente de acuerdo en que bota y bata se pueden vestir al mismo tiempo, se debe hacer. La verdad es una y los caminos vasos comunicantes... (un poco de reflexión por contribuir al asunto del blog)
Copepodo, tienes toda la razón; encontré a uno de los asistentes a las jornadas fotografiando, emocionado, una plantita de la cual afirmó saberse de memoria sus características genéticas y que sin embargo nunca había visto un ejemplar "al natural"... nos pasa mucho a los batólogos, es cierto.
ResponderEliminarRespecto a la distinta forma de narrar una misma excursión, pues hombre, hay que tener en cuenta que todo lo que sea nivel macroscópico me queda grande (nunca mejor dicho), así que espero no haber metido la gamba en mis comentarios! Me alegro que a un experto como vos le haya gustado, en cualquier caso.
Maremoto, no imaginas la ilusión que me hace tu comentario. Si para algo vale la pena el esfuerzo de redactar y coordinar una entrada como ésta a base de ratitos sueltos aquí y allá, es por la recompensa de que al menos una persona recconozca haber sentido algo de interés por la ciencia y la naturaleza.
Así que no te pierdas la que espero sea la próxima entrada, porque seguro que te encantará y te despertará más aún.
Pero las gracias debemos dárselas todos a Diego por la genial organización y las explicaciones que nos dio junto a los otros guías. Todo lo que he comentado lo he sacado de ellos, ese es el origen de la entrada coordinada. Amigo, espero que nos visites y comentes más a menudo, porque tus reflexiones y conocimientos geo-fauno-botánicos serán siempre bienvenidos. Máxime viniendo de alguien que conoce personalmente a nuestro amigo Darwin!
Un saludo, y gracias a todos por disfrutar virtualmente de las Jornadas.
ENORME!! Consuela, Dr. Litos... rescatais del ostracismo y el olvido aquella figura que ha tantos nos llevo a elegir como maxima, el estudio de la vida...
ResponderEliminarA la figura del antiguo Naturalista me refiero. Ese ser de bota y de bata, que desde finales del siglo XVI, hasta que se extinguió a finales del XIX (las fechas estan sujetas a subjetividad dependiente de la definición de naturalista) pisaba el campo y el laboratorio, y con igual y maestría se movía entre matojos y tubos de ensayo. Está claro que las cosas ya no son lo que eran y que la tremenda especialización actual está ha años luz de el laboratorio de aquellos grandes sabios, donde se afrontaban los primeros ensayos médicos y químicos basados en sus observaciones en plena naturaleza. GRACIAS PUÉS!!por esta currada que al menos a mi me acerca a mis orígenes como ser vivo de las tierras del Jiloca, y a mis orígenes como persona aficinonada al estudio de la vida.
Hola amigos, como sabeis no me prodigo mucho en foros de internet.
ResponderEliminarNo obstante la alta calidad de este blog científico-literario me hace romper esta ley no escrita.
Desde mi urna os animo a seguir escribiendo, viajando y observando por que es así como entre todos, poco a poco vamos construyendo la biología, y la vida!!
Carlospedia
(Científico, genio y seguidor de Jindetressal)
Si es que no hay nada como salir de casa. Me ha recordado todo esto, a un documental que vi sobre la vida del Botánico Cavanilles, por los sitios que pasó y su manera de clasificar lo que veia. Hacía anotaciones de todo, aunque no pudiera parecer muy relevante en ese momento, el tiempo ha demostrado que hizo un gran trabajo de campo. Me ha gustado mucho esto, (incluidas las fotos y explicaciones de Consuela)
ResponderEliminarQué guai!la verdad que dan ganas de salir, mochila y cantimplora a explorar mundos por ahí.
ResponderEliminarEntonces este año es el año de la biodiversidad, de la química, y de cuántas cosas más?
Anónimo, me alegra mucho haber disparado tu entusiasmo, pero me temo que el año de la biodiversidad ya pasó sin pena ni gloria, fue el 2010. Este 2011, además de el año de la química también es el de los bosques, si no me equivoco, además de celebrarse el 50 aniversario del vuelo de Yuri Gagarin (te recomiendo pinchar en el cartelito de la esquina superior izquierda del blog; te darán ganas de lanzarte al espacio!)
ResponderEliminarUn saludo y gracias por comentar.