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miércoles, 21 de abril de 2021

I+D+i... + E?

Andamos de nuevo con novedades en el panorama científico nacional; bueno, siendo sinceros, lo triste de todo el asunto es que no se trata de novedades. Se presenta un nuevo proyecto de ley de ciencia, se analiza por los implicados, se constata que la propuesta de ley es poco realista, y que de hecho en gran medida perpetúa unas condiciones laborales precarias y que en absoluto atienden a las necesidades de un colectivo que lleva décadas reclamando que se tenga en cuenta su realidad. Como digo, no es novedoso y para el que suscribe es muy deprimente volver una y otra vez a discutir la situación de la investigación en España, sus problemas y posibles soluciones porque si uno visita los archivos de este mismo blog, sin ir más lejos, se encontrará con que estas reflexiones se han hecho ya muchas, muchas veces anteriormente. Es triste que las cosas no cambien si no es a peor o para mantener el satu quo. Pero como hay que seguir contando estas cosas, os remito a análisis como este o este otro.

Por mi parte, los años pesan y cada vez apetece menos invertir el poco tiempo del que uno dispone para romperse la cabeza con estos despropósitos; así que como mecanismo de escape puro y duro, pero también para seguir hablando del tema de una manera más amable y llevadera, lo que hago mucho últimamente es satirizar todo esto, cada vez más tirando de lo que se llama hoy día "monólogo científico" auqnue yo lo llamo "decir chorradas frente a la cámara". Así que cuando me volvieron a invitar los chavales del Congreso de Investigación Biomédica para que hiciera un monólogo, esta vez en línea debido a las circunstancias por todos conocidas, no me lo pensé dos veces. Os dejo pues con mi intervención, que  también podéis ver en el canal del congreso y os recomiendo pasaros por allí para que también disfrutéis de los monólogos de los compañeros Daniel Orts y Dani Pellicer, este último además tuvo a bien colaborar conmigo tanto para echarme una mano con el montaje final como para perpetrar un pequeño crossover entre monólogos que si uno los ve seguidos, pues tiene también su gracia extra. 

En fin, echadle un ojo y si no acabáis de pillar del todo de qué va eso de la "excelencia", os lo resumo: básicamente es la excusa que llevamos años escuchando para justificar que la financiación de la ciencia, los puestos de trabajo y las condiciones laborales de nuestro colectivo sean una basura. Porque distinguir a quienes destacan por sus aptitudes o trabajo excepcional, está muy bien; pero cuando te das cuenta de que TODO se mide con parámetros de "excelencia", cuando TODOS tenemos que ser igual de genios... sencillamente las cuentas no salen. Que parece mentira que seamos científicos. 

En fin ahí os dejo con mi interpretación... parcialmente basada en hechos reales. 

viernes, 1 de febrero de 2019

Atraco a los tres

NOTA: aunque este diálogo está parcialmente basado en hechos reales, cualquier parecido con personajes auténticos o con la situación real de la investigación o la divulgación científica en España deben considerarse pura coincidencia.


- Tío, ¿seguro que es por aquí?
- Que sí macho, deja de dar por saco. Ya has oído al organizador cuando nos ha despedido, dice que un montón de gente ataja por aquí para llegar a la estación.
- Bueno, un montón... yo solo he visto pasar un señor mayor, y creo que al final ha girado por otro lado. No parece un camino muy transitable; habiendo tanta calle asfaltada, arriesgarse a un esguince por estos solares...
- Si no te hubieras traído la maleta esa friki con una forma tan rara, no estarías tan agobiado. A los congresos se va con mochila, chaval.
- Pero es que el portátil este pesa un huevo, me destroza la espalda. Como encima nos atraquen o algo...
- De verdad que eres canso. Cuando te he llevado por los rincones más recónditos de la facultad, no te has quejado tanto.
- Hombre, pero ahí había un objetivo claro, que era conseguir llegar a la cafetería antes de que se acabase el cátering del congreso. Que digo yo, al menos un curasán por ponente podían haber puesto, al final incluso con el atajo hemos tenido que luchar por el café...
- Uy, cómo se nota que eres nuevo. Ya puedes dar gracias, en la mitad de congresos que he estado yo o te llevabas de casa algo, o no hay tu tía. Una vez hasta me robaron el bocata unos postdocs. Y se dice "cruasán", por cierto.
- Calla tío, no des mal fario, hablando de robos mientras pasamos por este solar de mala muerte...
- ¡Venga va! ¿Te me vas a poner magufo ahora? ¿Después de estar todo el día hablando de ciencia y de divulgación?
- Sí sí, lo que tú digas, pero a mi esa hoguera no me pinta nada bien... ¿es legal hacer hogueras en mitad de un descampado?
- La verdad es que no tiene muy buena pinta. Mejor vamos por este otro lado.
- ¿Eso es un charco de sangre?
- Vaaale vamos por donde la hoguera... jolines qué tiquismiquis.

Joven doctorando contemplando su alentador futuro en la investigación científica.

- ¡Eh, vosotros!
- Hostia no te pares tío hazte el sueco venga venga venga sigue andando.
- ¡Eh, vosotros!
- Tranquilo joder que ya casi estamos veo la estación ahí detrás tú solo pasa del tipo.
- ¡¡Eh!!
- ¡Ah! ¡Estamos rodeados!
- Tranquilo, déjame a mi... Eh... hola, qué tal, nada ya nos íbamos, no queríamos molestarles en su campamento...
- Calla la maldita boca y dame la mochila.
- Perdona, no entiendo...
- ¡Que cierres la boca! ¿Es que no hablas mi idioma o qué? Trae a ver el cartelito ese...
- ¡Au! ¡Eh, que estaba enganchado con imperdible, me has roto mi única camisa!
- ¿Congreso de... divulgación científica? ¿Pero esto qué mierda es?
- Pues eso, una mierda, si no pintamos nada allí, aquí ya ni le cuento, y ya nos íbamos...
- Como volváis a interrumpirnos al final vamos a tener que daros la paliza, que pensaba ahorrármela. Con lo fáciles que se os ve.
- Perdone, siga usted.
- Anda dame la mochila, y tú la maleta esa... un momento, ¿eso qué carajos es?
- Un droide astromecánico.
- ¿Un qué?
- Un R2D2
- ¡¡Pero qué cojones decís!! ¿Es una maleta o no?
- Perdón. Sí. Pero con la forma de R2D2. Me la regalaron estas navidades. Es que el portátil pesa un huevo y...
- Bueno, por fin sacamos algo en claro. Ábrela, Otto.
- A ver... Esto está lleno de camisetas raras y malolientes... ah sí, aquí hay algo gordo. Un momento... ¿esto es un ordenador?
- Coño, no veía uno así desde que era crío. Qué tendrá, ¿treinta años?
- Joder, con eso no sacamos nada. ¿No lleváis nada más?

Objetivo del programa Horizon2020: ningún investigador sin su portátil de última generación.

- El otro en la mochila solo lleva un montón de papeles, un suéter del primark y una bolsa llena de... ¿¿curasanes pasados??
- ¡Eh! Que están de ayer. Mojados en la leche seguro que están riquísimos. Y se dice "cruasáns".
- Pero vamos a ver,... ¿qué clase de congresistas sois vosotros?
- Somos científicos.
- Ah, pues llevaréis un montón de regalos de los laboratorios, medicinas... venga: vaciaos los bolsillos.
- A ver, creo que se confunden. Yo soy físico de partículas, y aquí mi amigo es paleobotánico. Pero nos gusta hablar de ciencia, y hemos venido a contar nuestras batallitas. En estos congresos no hay laboratorios, ni regalos ni...
- Bueno, nos dieron un boli bien chulo.
- A mi se me ha roto ya el muelle.
- Vale, pero chulo era un rato. Tú es que eres un manazas.
- ¡¡Pero queréis callaros!! Me está entrando dolor de cabeza. No entiendo ni la mitad de lo que decís. Dadme vuestras carteras.... ¡ajá! La universidad. Si trabajáis en la universidad debéis estar forrados y...
- JAJAJAJAJA
- Pero...
- JAJAJAJA
- ¿De qué narices os reís?
- Perdone, creí que era una técnica de robo, hacer chistes para aligerar tensión, o algo así. En la universidad no se gana mucho, caballero. Si acaso se ganan disgustos. Yo estoy con contrato de prácticas, y aquí mi amigo lleva 8 años como interino.
- Bueno, pero están a punto de sacarme mi plaza.
- Jo qué suerte, con solo 45 tacos... luego vas por ahí quejándote.
- Yo no me quejo.
- Sí te quejas, sí.
- Norman, de verdad, esta gente me está empezando a dar pena. Creo que les hace más falta el dinero que a nosotros.
- Bueno, de todas formas por aquí ya no pasa nadie a partir de esta hora.
- Tranquilos, total nosotros ya hemos perdido el tren. Con que nos ahorréis la paliza, yo ya contento.
- Jajaja qué va, lo de la paliza sí que era una táctica. Anda, venid al fuego a echar un trago, ya cogeréis el siguiente.
- Oye, perdona que te pregunte así de sopetón, pero... me gustaría hacerte una consulta. ¿Como está eso de los gluones? El otro día Otto y yo discutíamos si tienen masa o no y...

*** una hora y media botella de vodka más tarde ***

- Hola, ¿estáis por aquí? ¿Otto, Norman, cómo ha ido...? ¡Ah! ¡Qué hacéis vosotros aquí aún!
- Hombreeeee a ti te quería yo ver. Así que esto es lo que nos mandas para que desplumemos... ¿y pretendías que nos repartiésemos el botín? Pero si son unos pobres desgraciados.
- Espera espera no me jodas... ¿Doctor Gertrude? ¿el organizador del congreso nos manda directos a una trampa para que nos atraquen?
- Bueno, a ver, puedo explicarlo... yo simplemente os mostré un atajo y... y casualmente, estos caballeros y yo nos conocemos y...
- Déjalo, capullo. Anda, páganos lo prometido y olvidaremos la ausencia de botín a cambio de lo bien que lo hemos pasado charlando con estos muchachos.
- Ah, ya, bueno... es que al final, como el congreso era de inscripciones gratuitas y tal pues... no hemos sacado tanto y... bueno, pensaba que el botín sería suficiente y claro...
- Ya veo. Así que nada de pasta. Y esos bolsillos tan abultados serán que estás contento de vernos, no? Ale, pues serán tres los atracados hoy. ¿No os parece chicos?
- ¡Sí!
- ¡Eso! ¡Reviéntale la cara!
- Oye, no te vengas tan arriba, plantitas.
- Perdón.
- En serio, de verdad que no llevo nada, no es lo que parece...
- Norman, haz los honores anda.

*** varios forcejeos y registros más tarde ***

- Oye pues al final, qué majos estos señores. Nunca me habían atracado de forma tan amena.
- Ya te digo, ya ni le guardo rencor a Gertrude. El pobre al final sí se ha llevado paliza.
- Pues mira, le está bien empleado por intentar abusar de unos pobres diablos y encima compañeros de profesión.
- ¡La cara que ha puesto Norman cuando ha empezado a sacudirle y le han caído todos esos curasanes de los bolsillos!
- Cruasáns, querrás decir.
- Dios, qué harto me tienes.






viernes, 12 de octubre de 2018

La casa del "paper"

- Buenos días, nos encontramos de nuevo en directo en la sede de Elsevier en España donde, como ya sabrán, un grupo de investigadores ataviados con batas rojas y máscaras de Santiago Ramón y Cajal irrumpieron hace ya cinco días, secuestrando el edificio con todos sus trabajadores dentro. Según las últimas informaciones que esta cadena ha podido contrastar, al parecer los delincuentes han estado aprovechando los días durante los cuales se ha prolongado las negociaciones con la policía para convertir una ingente cantidad de manuscritos en artículos de elevado factor de impacto, saltándose todos los protocolos de revisión por pares y de estándar de calidad inherentes a este tipo de publicaciones. Ahora sabemos que las conversaciones mantenidas con el líder de los secuestradores, al que únicamente conocemos como "el IP", eran una estratagema para dar tiempo a los criminales en este terrible proceso de falsedad documental que, por otro lado, tiene a gran parte de la opinión pública (principalmente becarios y técnico de laboratorio) de su parte. Cinco días de exigencias, como mínimo, inquietantes, que han ido desde pedir la contratación inmediata de cuantos becarios de investigación se encontrasen trabajando sin remuneración en aquel momento, hasta la candidatura al premio Nobel de Fisiología y Medicina, pasando por un equipo de secuenciación masiva lacado en plata con remaches dorados, y una promoción instantánea a catedráticos de universidad para los atracadores (salvo para uno que al parecer todavía es ayudante doctor, y necesitaría primero pasar por las tres figuras contractuales previas). Los diferentes mediadores que han pasado por el caso han ido capeando estas surrealistas reclamaciones como han podido, tomando por el camino decisiones desafortunadas, como la filtración a los medios de información falsa relativa a uno de los atracadores, conocido únicamente como Aspártico, donde se afirmaba que este había falseado la información contenida en su tesis doctoral. Recordemos la reacción de los atracadores, que incluso ofrecieron una respuesta en forma de entrevista grabada. Dentro video:

viernes, 11 de mayo de 2018

En defensa de la vocación


Hay una palabra que está adquiriendo una connotación cada vez más negativa, en estos tiempos de continuo acoso y derribo de la profesión científica. Se trata del concepto de la "vocación". Un término que ha ido acompañando gran parte de las reivindicaciones en contra de la precariedad laboral en la ciencia. Durante muchos años, y no hace tanto de esto, se asumía por gran parte de la sociedad que la investigación, en cualquier campo del conocimiento, era algo que se hacía por vocación. Una afirmación que, como todo en la vida, tiene parte de verdad y es susceptible de malinterpretarse. Intentaré explicarlo, porque el asunto tiene más miga de la que aparenta.



viernes, 17 de febrero de 2017

Haz una tesis (agridulce celebración de cumpletesis)

Hoy se cumplen 8 años desde que defendí mi tesis doctoral. Casi todos los años encuentro alguna razón para conmemorar este acontecimiento, y me resulta bastante fácil decidir cómo enfocar el post de celebración. Para mi, la época de la tesis fue tan satisfactoria y llena de cosas buenas, que podría seguir llenando posts, aniversario tras aniversario. Para este año había pensado, sencillamente, hacer un llamamiento al placer de hacer una tesis doctoral no por razones estrictamente profesionales (es decir, como paso imprescindible para trabajar en investigación, o para adquirir una titulación que abra otro tipo de puertas laborales), sino intelectuales. Por el placer que supone estudiar un tema, el que sea, por el mero hecho de desentrañar sus misterios. Por la satisfacción de crear un trabajo original, de desengranar los entresijos de un tema específico, de forma que nadie haya hecho antes. Por el aprendizaje que supone utilizar las experiencias, observaciones, y lecturas y con ellos confeccionar un puzzle con sentido, que ilustra mecanismos, fenómenos, acontecimientos y aportan un granito de arena a la playa del conocimiento humano. Hacer de dicha playa un auténtico bastión, capaz de resistir el embate de las olas con el tiempo, convirtiéndose en una imponente montaña que sobresalga y se cierna ante el mar de la ignorancia y lo desconocido, es algo que solo se consigue estudiando y analizando todo lo que nos rodea y nos antecede. Biomedicina, física, historia, filosofía, arte, tecnología, matemáticas... no voy a enumerar todas las disciplinas del saber pero lo que quiero resaltar es que cultivar todas ellas es crítico para que avancemos como sociedad. Como especie. Como grupo de individuos que se preocupan de seguir mejorando sus condiciones de vida y las de los que vendrán después.  

Por si todo esto no fuera poco, a nivel personal, y si uno tiene suerte (o se la sabe buscar, que la suerte también hay que trabajarla un poco), la tesis se convierte en un periodo de aprendizaje y formación, sí, pero a muchos niveles. Amistades, experiencias, viajes, superación de obstáculos, organización del trabajo, cooperación y esfuerzo colectivo, comunicación de ideas... como digo, podría escribir páginas y páginas sobre todo lo que la tesis me enseñó y los placeres que me proporcionó. Junto con muchos disgustos, esfuerzos, y malos ratos, cómo no. Pero mi balance global siempre es bueno. Lo cual no significa que lo sea para todos: pero una vez pasado el trance, pocos serán los que se arrepientan de haberse metido en semejante berenjenal. Y de hecho, es una gran lástima la cantidad de gente que termina por dejarse la tesis, o que la recuerda con amargura, a menudo por culpa de jefes incompetentes, o ambientes de trabajo nocivos que mancillan lo que debería ser una experiencia dura, pero gratificante.

Y aquí es donde entra la nota amarga en el cumpletesis de hoy. Porque mi intención, como digo, era alabar las grandezas de la tesis doctoral, y animar a los jóvenes a decidirse por este camino, desoyendo las voces pesimistas y extremadamente utilitaristas que denostan todo aquello que no suponga un gran reembolso económico, una practicidad inmediata, una renta automática del esfuerzo. Pero antes de terminar siquiera de escribir estas líneas, me encontré, ayer mismo, con esta noticia:


Y qué queréis que os diga. Que casi ni me sobresalto cuando leo esto. Que ya llevo años constatando que la impresión que tuve durante mi propia tesis, esa sensación optimista de que todo iba poco a poco a mejor, se ha ido desvaneciendo paulatinamente. Formé parte de esa generación de doctorandos que veía con alegría cómo su beca se convertía en contrato, cómo empezaba a cotizar a la seguridad social, cómo podía empezar a pensar que realmente la etapa "de formación" se iba convirtiendo paulatinamente en una auténtica carrera profesional. Lamentablemente, todo esto se esfumó con la crisis, y la realidad muestra que tal vez siempre fuese un espejismo. A nuestro país no le interesa la ciencia, ni quienes la hacen. Aunque el doctorando sea un trabajador a todos los efectos, con sus riesgos laborales, sus horarios intempestivos, su productividad incesante y continuamente evaluada, por mucho que se encuentre en el proceso de obtener otro grado académico (el más alto al que se puede aspirar, por cierto), será siempre visto como un eterno estudiante, un currante vocacional, no muy diferente de los artistas y "titiriteros" que pretenden osadamente vivir "del cuento" de crear cultura y ocio para el resto de sus congéneres. 

Así, la universidades se llenan de docentes desmotivados a los que no interesa enseñar, sino poder seguir trabajando en ciencia aunque sea a ratitos cortos; los centros de investigación que podrían ser punteros, se vacían; y los que de verdad quieren marcar la diferencia, deben viajar a otros lugares.
Es triste para un defensor a ultranza de la ciencia en España y de la necesidad de crear precedentes en nuestro país, tener que rendirse a la evidencia. Hacer una tesis doctoral es una experiencia magnífica, necesaria, útil para el individuo y para la sociedad. Animo a cualquiera a que la haga. Pero debe saber que en el panorama actual, solo existen unas pocas opciones para lanzarse a semejante empresa.

La primera, es elegir un grupo de investigación en otro país y pensar en desarrollar en el extranjero una productiva carrera investigadora.

La segunda, es quedarse y asumir las precarias condiciones laborales, vivir cada año con el corazón en un puño, y aspirar como mucho a poder jubilarse dignamente antes de los 80 años.

Pero me gustaría terminar hablando de una tercera opción. Una que implica luchar. Dar un golpe en la mesa y gritarle a los que toman las decisiones que ya está bien. Personalmente, llevo muchos años luchando de este modo. Y no ayuda mucho ver que lo que tantos otros antes que nosotros consiguieron, a base de este tipo de luchas, se pierde como lágrimas en la lluvia con tanta facilidad. Puede que este sea un aniversario agridulce, pero no quiero seguir ahondando en el pesimismo. Yo voy a seguir luchando, si no por mí, por aquellos que finalmente se decidan por seguir este camino.

Aunque entenderé, mal que me pese, que tarde o temprano no quede nadie a quien animar.



sábado, 31 de diciembre de 2016

La carta de Darwin

Para despedir el 2016, os traemos un documento recientemente desclasificado y enviado de forma anónima a la redacción de ¡Jindetrés, sal!. Se trata de un nuevo documento histórico de valor incalculable, una carta inédita de Charles Darwin donde expresa ideas y opiniones aún más relevantes y de consecuencias más abrumadoras que las vertidas en el último documento que publicamos el año anterior

Qué más puedo decir. Pese al estado casi catatónico del blog, no se concibe un fin de año sin la presencia de nuestro barbudo amigo. Aunque tenga que ser in extremis y con recursos más que precarios. Espero que os despierte, como poco, una sonrisa; y que empecéis 2017 con ánimo y voluntad para ser felices y hacer de este mundo un lugar menos lúgubre y tenebroso.




¡FELIZ 2017!


martes, 27 de septiembre de 2016

El reto de Isa

Durante mi carrera como investigador he trabajado en tres laboratorios distintos. En todos ellos he tenido la inmensa suerte de coincidir con compañeros de bancada magníficos, en parte reflejo de que cada uno de los responsables de dichos laboratorios fueron (son) unos jefes ejemplares, respetuosos y creadores de buen ambiente. Pero los buenos jefes no son la única razón de que un laboratorio sea un sitio donde da gusto trabajar. Hay otro factor, también humano pero que no siempre es obvio, que influye notablemente en este desarrollo de la labor investigadora. Se trata de los técnicos de laboratorio, esos profesionales de la ciencia a menudo ninguneados y pasados por alto, a los que otros investigadores miran con desdén por encima del hombro porque una vez terminan de rellenar las puntas, preparar los medios y pasar las células, cuelgan la bata y se van a su casa o a donde quiera que les apetece pasar las horas que quedan hasta la jornada siguiente, en lugar de quedarse descargando artículos o preparando un seminario de resultados hasta altas horas de la madrugada.




lunes, 19 de septiembre de 2016

La entrevista

- Pero a ver, si es que eres cabezón, ¡quieres devolver la llamada a la periodista!

- Que no macho, no sé cómo decírtelo, ¡que no me da la gana conceder más entrevistas!

- Mira que eres terco. Para una vez que tenemos resultados chulos... ¡el mundo tiene que saberlo! ¡Piensa en la Humanidad, no en ti mismo!

- Estás de coña, ¿no?

- Bueno, un poco; pero macho, la visibilidad nunca viene mal. Quién sabe, igual algún filántropo aburrido se ve inspirado por lo que contamos y nos financia una investigación.

- De coña de nuevo, ¿a que sí?

- Claro.

viernes, 22 de enero de 2016

Breve guía para solicitudes de ayudas a la investigación


Tras la reciente publicación de convocatorias de ayudas públicas para la contratación de personal y el desarrollo de proyectos de carácter científico como las Ramón y Cagal o Juan de la Vaca, y dado el aluvión de consultas recibidas en la redacción de este blog comprometido con el desarrollo, formación y consolidación de los investigadores científcios en nuestro país, hemos elaborado un breve glosario de términos para ayudar a los solicitantes en la ardua tarea de desentrañar los boletines oficiales del estado y completar los modelos curriculares para acceder a las tan ansiadas como escasas plazas que se ofertan.

jueves, 30 de julio de 2015

Ayudas Ramón y Cagal: evaluación del candidato



lunes, 6 de julio de 2015

Irse fuera

Mientras escribo estas líneas, el compañero y amigo Santi se encuentra allende los mares, experimentando en sus propias y magras carnes las grandezas de la movilidad exterior. Pero tranquilos, no temáis ni os acongojéis, puesto que su caso no es un exilio forzado ni una emigración impuesta; el chico se encuentra haciendo lo que en el mundillo investigador se viene a denominar una estancia, es decir, pirarte unos meses a otro país para incorporarte temporalmente a un grupo de investigación en pos de aprender una técnica que no puedes hacer en el tuyo, o completar un trabajo que requiere alguna maquinaria o persona que no puede transportarse a través de un cable de fibra óptica. Dado que el lugar escogido, aconsejado por mi maquinadora mente, ha sido el mismo al que yo hace ya la friolera de diez añazos también acudí con las mismas intenciones, se han despertado en mí una serie de memorias y sensaciones que me han hecho reflexionar sobre las bondades de viajar al extranjero. Y como en este santo blog hemos sido bastante críticos con la idea del exilio obligado y el postdoc en el extranjero como requisito sine qua non para desarrollar una carrera científica digna y de relevancia, quiero aprovechar para dar hoy una visión de la otra cara de la moneda, loando las virtudes de visitar tierras bárbaras y animando a los jóvenes y jóvenas que lean estas líneas a lanzarse a la aventura. Eso sí, con cabeza. Y cuerpo, ya puestos.

Goscinny y Uderzo fueron visionarios en el tema de la movilidad exterior (modificado a partir de aquí)

Viajar mola. Y visitar otros laboratorios/grupos de investigación, más o menos cercanos, es algo que siempre suma y nunca resta. Vaya esto por delante. Para mí fue una de las experiencias más alucinantes de la tesis, llegar a Manchester, Reino Unido, y por mucho que me hubiesen dicho que era una ciudad fea, y que en Inglaterra siempre llueve y todo eso y lo de más allá, el pasar de la noche a la mañana a convivir con gente distinta, aprender de una vez por todas a manejarme en inglés (por muchas clases, academias y visitas previas a las islas que ya hubiese realizado), encontrarme con una diversidad de culturas, razas y nacionalidades en una universidad auténticamente internacional, integrarme en un grupo donde se trabajaba con técnicas diferentes a las que yo estaba acostumbrado, enfrentarme a burócratas y normativas aún más draconianas que las que dejé atrás en mi país natal (increíble pero cierto)... todo ello contribuyó a la forja de mi actual carácter y me dotó de experiencias muy valiosas para mi futura carrera y para la vida en general. Y eso que estoy hablando de apenas tres meses (aunque aún visité más veces el lugar para terminar algunas cosas pendientes).
Además, este periodo tiene una ventaja adicional: sirve como entrenamiento, para saber hasta qué punto a uno le gustaría o no hacer una estancia postdoctoral en el extranjero. Algo que antes era casi obligatorio, ahora se puede elegir (máomeno), y aunque sigue condicionando demasiado el futuro investigador (yo lo sufro en mis propias carnes), lo  que nadie se atreve a decir claramente es que no todo el mundo está preparado para vivir en el extranjero. Hay quien no es capaz de ser feliz sin visitar a sus padres una vez por semana, y  quien entra en depresión si no come al menos una vez al mes una paella de su abuela. Esto normalmente se esgrime como características peyorativas, debilidades del carácter que le merman a uno valor como profesional. Pero para mi, que alguien sea feliz cuando realiza su trabajo es bastante importante. Y en un mundo como el actual, globalizado y comunicado hasta la náusea, es ridículo pretender que para avanzar en cualquier proyecto sea imprescindible viajar fuera. ¿Recomendable? Por supuesto, siempre. Y por eso quiero animar a la gente a que se marche, a que se curta el lomo, a que disfrute una experiencia maravillosa y enriquecedora como pocas. Este es un mensaje para motivar a los que empiezan, pero para pedirles que sean consecuentes y tengan cabeza, que no perpetúen el estereotipo de que el que se queda es por ser un paleto provinciano sin ambiciones, o al menos que si lo hacen, sea porque lo han experimentado antes y piensan que es así realmente.


Desarrollar parte de la tesis doctoral en otro grupo es muy beneficioso, y en mi opinión hacerlo en este tramo de la carrera investigadora es cuando más beneficios aporta. Y una de las razones para afirmar esto, es que durante ese periodo eres, entre otras cosas, MÁS JOVEN. Sin ataduras, sin familia, y capaz de separarte de tu pareja sin que sea un dramón, normalmente. Con una fecha de vuelta, y un trabajo por terminar esperándote. Así da gusto viajar. Yo no he vivido la experiencia de pasar varios años en el extranjero, y estoy seguro de que me hubiera encantado; pero ha sido una elección personal, basada en múltiples factores. Así que no me gustaría que se usase mi ejemplo para ni siquiera probarlo, que nadie diga "pues el Dr. Litos no se fue al extranjero y míralo qué bien publica y cómo da clases". Primero, porque siendo sinceros el no haberme ido es una losa que arrastro y que me impide acceder a muchas posibilidades laborales, por increíble que parezca hoy día y por bien que yo considere que estoy desarrollando mi carrera, en términos generales (oficialmente y según los cánones de la excelencia, está bien claro que no es así). Y segundo, porque las circunstancias de cada cual son personales e intransferibles, y en este tipo de decisiones hay un gran componente sentimental que se tiene que valorar de manera subjetiva e individual. Por eso no se puede ni generalizar diciendo que es imprescindible irse fuera, ni rechazar la opción de plano asumiendo que hoy día no aporta nada. Claro que aporta. Claro que debéis probarlo. Desde aquí os animo a hacerlo, y a compartirlo, pero si con unos meses o un añito ya os vale y no os veis capaces de repetir la experiencia más adelante, o vuestra pareja no le da la gana de seguir vuestros pasos nómadas... no sufráis. Haced el esfuerzo como otros hicimos antes, de predicar con el ejemplo, y desarrollad el trabajo más esforzado y relevante que podáis en vuestro país. Y si lo hacéis habiendo probado la experiencia, vuestra decisión siempre tendrá más valor. La verdad es que si yo me basase en mi caso personal, no podría sino recomendar la experiencia: aprendí mucho, conocí gente majísima (hice buenísimos amigos de distintas nacionalidades, cosa que me ha ayudado a mejorar mucho mi inglés escrito por seguir manteniendo el contacto), le di a mi tesis el empujón que necesitaba, y en fin, me divertí cosa mala. No se puede obviar el factor suerte y el caer junto a jefes molones y respetuosos con los guiris, pero bueno, en cualquier caso el vivir fuera una temporadita también ayuda tanto a valorar lo que dejas atrás, como a saber si podrías ser más feliz fuera de tu casa.

El amigo Santi ha aterrizado en la pérfida Albión y se ha topado con un mundo hostil, un grupo de bioinformáticos encerrados en sus propias pantallas y un trabajo de laboratorio que le resulta ajeno y agreste. Pero estoy seguro de que, extrovertido como es, y ávido de aprender y vivir experiencias, pronto se hará con el control de la situación y agradecerá haber tomado la decisión de lanzarse a la aventura. O tal vez no, y se vuelva arrepentido y seguro de que nunca va a querer juntarse de nuevo con angloparlantes antisociales. En tal caso, y aun después de haber recibido la paliza correspondiente por haberle metido en semejante fregado, no podrá negar que realizar una estancia en un grupo dirigido por un tipo llamado Magnus (de nombre, ojo, en serio) es una experiencia única e intransferible, digna de ser contada a los nietos.


El nuevo jefe de Santi; arriba, aleccionando a sus becarios en una reunión de grupo (imagen) y abajo, respondiendo a los revisores en una de sus publicaciones recientes (imagen)



Pues esto es todo cuanto tenía que decir respecto a las estancias en el extranjero, pero por supuesto podría escribirse mucho más al respecto. Es algo que siempre se ha asociado al buen desarrollo del trabajo científico, con lo que estoy parcialmente de acuerdo, aunque en la actualidad se podría debatir muy mucho cuáles son los beneficios auténticos. Está claro que los amiguetes que han hecho su postdoc en países más civilizados y avanzados que el nuestro, o les ha ido mejor en sus carreras, o al menos han vivido (o están viviendo) una verdadera revolución a nivel laboral. Se puede hacer buena ciencia por aquí cerca, pero cuesta mucho y en muchos casos uno se queda con la sensación de que no da para más.

 Así que, para decirlo en lenguaje popular y con el que todo el mundo pueda identificarse: si amáis la ciencia... ¡irse fuera!





sábado, 4 de octubre de 2014

Cómo NO ganar un Nobel

 
Hace unos días me encontraba yo en un congreso científico enfocado en la investigación de los radicales libres. No se trataba de analizar el comportamiento de alborotadores, terroristas ni partidos políticos minoritarios que amenazan con cambiar las cosas; sino de profundizar en el papel que juegan, dentro de nuestras células, los subproductos químicos generados por el oxígeno que las células utilizan para obtener energía. Le tocaba el turno a un investigador israelí llamado Abraham Reznick, que iba a contar cómo el humo de los cigarrillos afecta en particular a las células musculares, y la relación entre una dosis continua de dicho humo y el desarrollo de sarcopenia o degeneración muscular (pista: la cosa no acaba bien para los fumadores). Independientemente del interés del tema y de la calidad de los resultados (ambos sobresalientes), la charla comenzó muy bien porque el investigador era un señor bastante entrado en años que hablaba con desparpajo y gran sentido del humor, lo cual siempre se agradece en estos entornos. Uno de sus chascarrillos para caldear a la audiencia es el que motivó el presente post, así que lo contaré en detalle.


Bonito sitio para hacer una tesis o un postdoc. Sobre todo si te toca en una de las torres altas y tienes vistas al mar (sacada de la web oficial, por si alguien quiere probar suerte a ver si dan curro).

viernes, 11 de octubre de 2013

Reciclarse o morir

- Señor director, en recepción preguntan por usted. Dicen que viene una tal Mamen Veleta, que usted la espera.

- ¡Ah, ya está aquí la Ministra!

- Anda, pero, ¿al final sí hay Ministerio de Ciencia?

- No hombre, no diga usted tonterías; es la Ministra de Turismo, que es donde ha terminado ubicada la Secretaría de Estado de Actividades Remotamente Científicas tras la última legislatura. Ha venido a comprobar con sus propios ojos si realmente está la cosa tan chunga en los centros de investigación.

- Anda, no sabía que quedaran más centros de investigación además del nuestro.

- Hay otro en Tenerife, pero desmantelarlo por avión era muy complicado y lo han dejado estar.

- Ya veo. Bueno, pues mejor que baje usted y no la haga esperar.

- Voy para allá. Haga el favor, busque por todos los pisos a ver si puede reunir a unos cuantos que todavía anden por ahí investigando, y que hagan como que están muy ocupados con cosas muy importantes. Como siempre, vamos.

- Perfecto, hoy hay futbol así que ha venido más gente de la habitual para verlo en el proyector del Salón de Actos, que está ahí muerto del asco desde que ya nadie lee tesis. Los reuniré a todos en el laboratorio y les daré una bata a cada uno.

- Perfecto.


No he encontrado en todo el internet fotos de ministros tocando los huevos, así que valga esta metáfora.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Llama a ira, verlos caer.

NOTA DEL DR. LITOS: pensaba publicar un post titulado "cerrado por vacaciones", pero el amigo, compañero y mercenario de la ciencia Banchsinger, tras regresar a Alemania y habiéndonos visitado recientemente en el que fue su laboratorio y sigue siendo el mío, me pidió por favor publicar esta misiva; cosa que en ningún momento dudé hacer, dada no sólo la actualidad de lo narrado sino la visceralidad y sinceridad que emanan todas sus palabras, las cuales suscribo al milímetro y no hubiese sido, seguramente, capaz de expresar tan rotunda y certeramente. Una muestra más de los preclaros científicos y la voluntariosa gente que exportamos sin pretenderlo a otros lugares, para que cada uno saque sus conclusiones. Sin más, os dejo con sus palabras.


...de vuelta entre los bárbaros*... empezando a afilar mis pipetas, despertando al microscopio... 
Aquí estoy de nuevo, después de otras vacaciones visitando a los míos. También volviendo de pisar los suelos de ese viejo edificio del CSIC apuntalado con mil reformas donde se forjó el científico que soy. Siempre que vuelvo, intento visitar a mis viejos compañeros, quizá porque siempre soy recibido entre sonrisas, también porque solo tengo buenos recuerdos, porque de lo que soy ahora, ellos tienen gran parte de culpa, porque algunos son mis amigos. Esta vez no fue diferente porque tienen el coraje y la resiliencia de los titanes.  

Para mí fue diferente. Entré con el temor de no volver a recorrer los pasillos del viejo edificio, y lo que es peor, salí con la mala hostia de pensar que aquellos a los que dejé detrás de esos muros partiéndose la cara contra enfermedades de todo tipo y lagunas inmensas en el conocimiento del hombre, habrán sangrado en vano largos años, desdeñados por la conjura de los necios.

No voy ha hacer análisis detallado de la situación del CSIC, se debe saber lo que se dice, ser un experto con todo el peso del término (otros ya lo han hecho extensa y convenientemente). Y además, se debe ser imparcial y uno no puede serlo nublado por la ira. De lo único que sé es de la ciencia que practico, de eso sí soy un poco experto. Esa ciencia dice que cuando la presión del fluido supera a la de la integridad del contenedor, el sistema revienta. Para evitarlo en mis propias carnes, voy a desahogarme un poco en vez de liarme a echar maldiciones cuyo significado nadie de por aquí siquiera imagina.  No soy analista económico-político pero  lo que sí puedo hacer es explicar lo que veo, lo que siento y lo que pienso después de ver y leer día tras día como los mamarrachos que nos gobiernan o gobernaron no solo nos estafan, sino que además se ríen en nuestra cara.

Cuando escribía ya hace tiempo desde mi recién estrenada atalaya en tierra extranjera, lo hacía con pena por no tener perspectivas de volver a casa, como tantos otros.  Hace ya tiempo asumí que si volvía sería para despertar el tractor de mi padre y afilar la azada de mi abuelo, porque si la ciencia no crecía en mi país, pocas eran las posibilidades de volver para un científico de masa crítica (como dirían por aquí). Albergaba sin embargo la secreta esperanza de que las instituciones científicas españolas, al menos, se mantuviesen como estaban. Incluso con sus defectos internos, que en todas las casas cuecen habas, es toda una hazaña la suya: aun con la escasez comparativa de recursos y personas, algunas de ellas eran capaces de codearse de cuando en cuando con entidades científicas internacionales cuyos recursos ponderados vapuleaban a la más boyante de las patrias. 

Iluso, no solo no las van a mantener siquiera en el precario estado que se encontraban ya antes del reventón del pelotazo, además les van a dar la puntilla. Y lo van ha hacer una cuadrilla de estafadores incultos y pusilánimes que no se atreven a hablar si no les escriben el discursito y ya tal (fin de cita). Y no hablemos de en más idiomas que el de Cervantes. Una gresca de mamones y mamarrachos con la sinvergüenza de preferir proclamarse lerdos subnormales antes de dar la cara como hombres cuando los pillan "in fraganti" en oscuros tejemanejes. A mi no me da vergüenza, me da asco. Y al que me excuse este comportamiento caciquil, trepa y criminal con el muy extendido: "que el ciudadano de a pie hace lo mismo pero a mas bajo nivel" más vale que lo haga donde no escuche mis gritos. Que se entere ese estrecho de miras de una vez que los hijos hacen lo que ven hacer a sus padres y que el que tiene poder tiene más alta responsabilidad y debería tener más alta moral, que el que manda tiene que dar ejemplo, que los ejércitos que vieron a sus generales o reyes matando y muriendo en la línea de frente se comieron el mundo.

Regueros de mentiras mojan nuestro pensamiento desde que tenemos uso de razón. Hace falta mucha suerte y más formación para ser capaz de discernir la verdad entre tamaña patraña, tan vieja y vasta como el viejo imperio. Y como muestra de la gran falacia, un botón. Servidor es bioquímico, pero dentro de su interés general por la ciencia no se le escapan las energías renovables. Por eso la pondré como ejemplo de la hipocresía y pérfido hacer de nuestros regidores. Mientras que allí, en el país del sol, del aire y del mar, llevan lustros proclamando la ineficiencia y elevado coste de las energías renovables (y además ahora casi prohibiendo su uso por particulares). Aquí, en un país con un sol negro sin brillo, donde el viento se esconde de sus más de ochenta millones de habitantes, que no ven el mar si no es pisando nuestro suelo, aquí, ha habido en los últimos 3 años periodos estivales puntuales donde el suministro renovable de energía ha rozado el 50% de la demanda del país (80 millones de personas, ojo). Cuando de manera normal el suministro renovable, según fuentes, ronda entre el 10% y el 20% (prácticamente lo mismo que en España). Todo ello con costes para mi bolsillo no superiores a los que tenía en mi casa en Valencia… En fin, se podría seguir así de manera indefinida, porque en el resto de temas, mienten igual o más, pero me es más difícil pillarlos, desconozco las bases, por eso me abstendré, que no es este ni el sitio ni el momento, no hay vino ni una barra de bar en la que pegar golpes para enfatizar su latrocinio.

Por eso, al bárbaros de comienzo le he puesto un asterisco, me he tomado la licencia, permitídmelo, de usar un peyorativo para referirme a un país, que no tiene nada de bárbaro (a parte de su endemoniada lengua). De los Pirineos hacia abajo se los pintará como se los pinte, pero ni son la eficiencia nivel Dios, ni la canciller es el del bigote. El que te roba es menos ladrón si alguno de tu casa le deja la puerta abierta para luego recibir su comisión, pensadlo bien, que eso es lo que han hecho.  Mientras que ellos apuntalan su economía a base de I+D (subvencionada con capital humano por los PIGS), ingeniería de mercado y energías renovables; yo, fue en el CSIC, pero podría haber sido en cualquier universidad, escuela u hospital, vi a un  director dispuesto a mendigar.

Volví a ver a un hombre de atentos ojos detrás de grandes gafas y de la misma mesa que me recibieron ya antes de acabar la carrera para ver si empezaba en su laboratorio con una de esas extintas becas "bicicleta". Yo me hice científico bajo sus alas. Me habló entonces desde la desesperación y el coraje de aquel al que empujan a la guerra y se convierte en guerra. Él es uno de los cien firmantes de una misiva pidiendo, casi suplicando, a la Sra. Secretaria de Estado que no deje caer a la principal institución investigadora de España. Él es uno de esos 9 directores de centro del CSIC que día 31 de julio fueron al ministerio a mendigar las migajas del festín de los necios para evitar el colapso de lo que muchos, empezando por Giner delos Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón y pasando por el mismísimo Ramon y Cajal, levantaron. Me da pena que la mayoría de la gente no sepa el verdadero calibre y valía de lo que se quieren llevar por delante los que nos gobiernan. Esto último es culpa nuestra, quizá nos hemos dado cuenta demasiado tarde y no nos da tiempo a mostrarlo. Ojalá nos quede una tregua para hacer llegar la importancia real de la ciencia a aquellos que infravaloran su utilidad, ignoran su robustez y desconocen su belleza. Me llena de ira que los que nos rigen, que sí que saben lo que se llevan por delante, guillotinen las cabezas de la ciencia, la educación y la sanidad, que son las que nos han de sacar del pozo a todos, porque lo harán sin justificación ni necesidad alguna, por su propio provecho (dirán lo que quieran, yo sé lo que aquí veo, solo quieren permanecer fuera del pozo ellos) y lo que es peor, lo harán haciendo más pobres a los pobres, más desvalidos a los desvalidos y asegurándose su posición mediante la incultura del pueblo. Cercenan así el esfuerzo y la esperanza de decenios por conseguir un país mejor para la mayoría. Eso, me perdonen ustedes, ya se ha hecho muchas veces en otras épocas y es de criminales. 

Nos distraen con memeces, clichés y banderas; llaman a la(s) patria(s) nublando las cabezas al mentar al corazón y aprovechan nuestra ceguera para el divide y vencerás. Así se lo van a llevar todo, todo el esfuerzo de décadas de nuestros padres y abuelos, y todo gratis. Y serán ellos, los de siempre, los que no necesitan nada porque ya han robado, confabulado, estafado y acaparado tanto poder que hasta sus tatatatatataranietos vivirán de la herencia (escuela, universidad y sanidad, privada, of course).  Mientras, los nuestros, o serán bárbaros, o se molerán el lomo, como ya hizo el bisabuelo analfabeto, para gloria del señorito y a la salud de la milana.  Bueno ya acabo, gracias por su hombro, señorita o caballero. Sea usted feliz en los pequeños momentos, si los encuentra, que la felicidad que nos forjaron con sudor y sangre nuestros padres se la ha llevado el hombre del saco, a Suiza por lo menos...




miércoles, 17 de julio de 2013

Los primeros serán los últimos

Esta es la historia de un becario. Sí, el becario, esa figura que adolece de una inmerecida mala fama, alguien que se asume como inexperto, novato y molestón que por no tener experiencia no merece siquiera que su trabajo se vea correspondido por unos derechos laborales equiparables a los demás trabajadores. En realidad un becario es, sencillamente, alguien que disfruta una beca, y hasta aquí todo sería normal cuando se es todavía estudiante o se te premia por tus méritos con una beca durante un corto periodo, mientras esperas una financiación más adecuada. Lamentablemente en el mundo investigador se asumió durante muchos años que esta dedicación era algo vocacional y caprichoso que por tanto debía ser remunerado, en todo caso, en forma de beca, sin que a nadie se le cayesen los anillos, aunque dicho periodo becario se alargase durante décadas y el disfrutante peinase canas y tuviese cuatro hijos a su cargo. Pero bueno, los tiempos han cambiado y ya sólo se adjudican becas un tiempo limitado, pasando a cotizar enseguida y a ser considerado un trabajador más. Lo malo es que el estigma de "el becario" sigue existiendo, y si bien es la forma correcta de nombrar a alguien que disfruta (o sufre) una beca, opino que deberíamos referirnos a los trabajadores predoctorales o novatos de otra manera, y no en función de la naturaleza de su financiación. Pero esta es mi opinión y no hay por qué tomarla demasiado en serio. Y además, efectivamente los tiempos están cambiando, más que nunca, pero no para mejor, así que no cantemos victoria porque dentro de poco incluso los viejunos podemos acabar mendigando por una beca con tal de pagarnos las habichuelas. ¿Y a qué viene todo este alegato introductorio? A que hoy os voy a hablar, queridos lectores, de mi becario (sí, cuando se habla de los becarios también se autoadjudican a uno mismo, como un material de laboratorio más, en la tradición esclavista más tradicional).

Los seguidores fieles echarán en falta la presencia de un jovenzuelo redactor que asomó por aquí hace unos meses, publicando pocos pero importantes posts (alguno de los cuales, como este, se encuentran entre los más leídos) y prometiendo aportar savia nueva a este científico-lúdico lugar. Se trata de Pablunchu, a quien vimos por última vez como corresponsal especial en tierras turcas (por mi parte niego cualquier relación entre esta visita y posteriores acontecimientos en la zona, preguntadle a él). 
El chico dejó de frecuentar estos lares absorbido por un trabajo de fin de carrera (de carrera de las de estudiar, no de correr; biotecnología en concreto) que servidor le estaba dirigiendo. Fue justo en ese momento cuando el amiguete @carlespal nos tomó una foto por sorpresa, durante el precioso momento de corrección de una de las últimas versiones del trabajo, y nos obsequió con esta fantástica viñeta que viene que ni pintada para conmemorar lo bien que acabaría todo el periplo que comenzaba con dicho trabajo, como podéis leer más adelante:

lunes, 8 de julio de 2013

Máster Yoda, PhD: una biografía no autorizada

En un post anterior pudimos disfrutar de la transcripción fidedigna de una conversación entre un entrañable joven dispuesto a comenzar su andadura en el mundo de la investigación y su contrariado padre. Allí se mencionaba a un investigador de renombre sobre el que se rumoreaba que llevaba años viviendo de las rentas de unos pocos y afortunados trabajos, mientras en la actualidad sus métodos formativos para con los nuevos becarios dejaban mucho que desear. Desde la redacción de ¡Jindetrés, sal! pensamos que es de recibo aportar unos cuantos datos que arrojen algo de luz sobre esta situación para ver si podemos limpiar el buen nombre de este anciano científico, o más bien demostrar fehacientemente que los rumores tienen una base real y el pobre no tiene mucho más que decir en el mundillo de la investigación.

Para los despistados, el investigador en cuestión es el Dr. Yoda, apodado frecuentemente "Máster Yoda" por la circunstancia excepcional de que en sus aproximadamente 900 años de vida llegó a cursar más de 2500 másteres en distintas disciplinas.

domingo, 30 de junio de 2013

Vivir sin ciencia no es mi problema, es el de todos

El pasado 14 de junio los investigadores salimos a protestar, sí, otra vez, por la situación de la I+D en nuestro país. Aunque no fue una movilización tan multitudinaria como la anterior (al menos a nivel de Valencia), sí acudieron bastantes medios de comunicación de prensa escrita, radiofónica y televisada. En el lugar de los hechos tuve la oportunidad de expresar mi opinión y mi punto de vista al respecto de la situación de la investigación frente a los mentados medios, al igual que muchos de los compañeros que allí nos manifestábamos. Y de mi interacción con estos medios, una vez visto en qué han quedado las palabras que transmití, extraigo una serie de conclusiones que voy a intentar poner por escrito, más que nada porque esto me ayuda a reflexionar aún más, y por desahogarme un poco. 

A pesar de soltar un rollo considerable, haciendo hincapié en por qué la investigación, la ciencia y la tecnología son los pilares de nuestra sociedad y están tambaleándose ante el desprecio y la indiferencia de políticos, ciudadanos y de los propios científicos (sí, hay que dar palos a todo el mundo y en este post no se escapa nadie), no sólo me insistieron en que contara en qué me afectaban los recortes "a nivel personal"; sino que cuando se han puesto por escrito o televisado dichas declaraciones, es éste y precisamente este el único fragmento de toda mi diatriba que ha trascendido: que si me quedan pocos meses de contrato, que si mi investigación en concreto puede quedar totalmente detenida, que no hay buenas perspectivas a la vista... Cuando las cámaras/micrófonos se centraron en mis compañeros más jóvenes, lo que trascendió fue lo mismo: Aquí no hay nada, habrá que irse... Me tengo que ir a hacer la tesis fuera, aquí ya no hay ni becas... No sé, si me voy, si podré volver...

El minuto de gloria de Dr. Litos. Todavía está esperando que lo llamen de Sálvame.

viernes, 17 de mayo de 2013

El abominable hombre a -20º

- ¿Creéis que estará vivo? La verdad es que no tiene mala pinta...

- Hombre, es lo que tiene el frío; es ideal para el cutis.

- Y digo yo, ¿qué narices hace un cuarto congelador en el sótano de este edificio?

- Yo que sé, igual antes era una carnicería o algo.

- Ya, y congelaban personas, ¿no? Anda que...

- A todo esto, tampoco entiendo de qué va disfrazado este tipo... ¿es una capa eso, o qué?

- Parece una especie de bata, como la que lleva el tipo que me vende las hamburguesas.

- ¡Veis! Qué fácil es decir que no, en vez de pararse un poco a pensar... sería un carnicero que quedó atrapado en la cámara fría...

- ¡Callad todos! Mirad, ¡parece que está despertando! Mueve los ojillos...

- Anda tú, trae esa manta. A ver si vuelve en sí del todo y nos saca de dudas.

martes, 5 de marzo de 2013

Sobre postdocs, estancias y demás panderetadas

Vale, ha llegado el momento. Hoy voy a poner por escrito mi opinión respecto a un tema del que hemos hablado últimamente mucho, por tuiter y en distintos blogs, incluyendo este mismo. Ya que se ha dicho tanto sobre el tema, y además bastante bien dicho, me limitaré a contar mi experiencia personal y algunas de mis opiniones, y a enlazar y resumir lo que se ha hablado en otros lugares para que todas las posturas queden claras. Y por supuesto, ahí están los comentarios para ampliar o corregir esta labor recopilatoria.


Figura 1. La ambición personal y los intereses en la vida son tremendamente mutables: el consejo de nuestro post de hoy sería no encasillarse en lo que se espera de uno ni en lo que "está establecido", sino elegir libremente el destino más acorde con los sentimientos y necesidades propios en cada momento. Toma ya (sacado de el siempre genial PhDComics).

sábado, 23 de febrero de 2013

Y fin de la primera parte: No me retracto.


Sí, este es un título críptico para llamar la atención (o no). Ahora si queréis saber a que viene podéis leer este tochazo infumable. Además, para mas información y situación contextual os recomiendo este otro del colega Scientia, bastante más fumable, con un análisis mas profundo, reciente y mejor estructurado, con mas chicha, vamos.  




Balance final: 1056 días, 1 artículo y una patente en tramitación (que no aceptada). Esto es lo que han dado de si tres años menos cuarenta días de postdoc en teutonia por parte un científico de la "masacrítica" como diría el amigo Eulez. No se me confundan, esto no va de tirar flores o tomates, esto va de análisis de datos. Esto va de hacer balance final, esta vez con cifras, aderezando datos lo ya dicho en los enlaces del primer párrafo, por supuesto desde un punto de vista muy personal.