lunes, 4 de febrero de 2013
A. R. Wallace y la Ciencia como esfuerzo colectivo
lunes, 6 de agosto de 2012
Diario de un viajero en el tiempo (III): Cretácico Superior, ciudad de vacaciones.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Vuelve a ¡Jindetrés, sal! por Navidad... para felicitarnos el año nuevo
sábado, 13 de agosto de 2011
Únicos
sábado, 12 de febrero de 2011
Felicidades, señor Darwin.
Pinchad para leerla mejor, porque lo que es verse, no se va a ver mucho mejor.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Lo prometido es deuda: Darwin, la película
jueves, 1 de julio de 2010
Atención, pregunta: ¿Debería la ciencia avanzar más despacio?
lunes, 14 de junio de 2010
Biodiversidad en Torralba de los Frailes
miércoles, 24 de febrero de 2010
¿Evolución o involución?, por Fer
Quiero lanzar varias preguntas, porque me gustaría encontrar opiniones y matices distintos a mis pensamientos, por lo que ruego encarecidamente a todo aquél que lea ésto, aporte su razonamiento personal al respecto.
Desde hace bastantes décadas, el ser humano del primer mundo, entre cuyos afortunados nos encontramos nosotros, no ha parado de descubrir y de inventar. Todos estos adelantos, nos están permitiendo vivir más años y más cómodamente, nos hacemos más sedentarios, trabajamos más intelectualmente que físicamente... Cada vez vivimos con más higiene y más limpieza. Nuestros antepasados más recientes no se duchaban todos los días con gel y champú. En cuanto a los adelantos médicos, nos estamos curando casi todas las enfermedades, la esperanza de vida aumenta casi cada año, las parejas que no pueden reproducirse de forma natural, se reproducen, los recién nacidos que antes no podían seguir viviendo, por cualquier motivo, ahora lo consiguen. ¿No es ésto acaso, una selección artificial?¿No nos estaremos volviendo más vulnerables? ¿Se nos ha olvidado que somos animales y que el proceso evolutivo no se detiene? ¿Forma parte de la evolución nuestra inteligencia, para alterarla? ¿O somos un mal virus que le ha salido a este planeta? Ninguna especie es capaz de destruir ni de reproducirse como nosotros. Somos capaces de alterar el clima y hasta la órbita terrestre.
Si con todo ésto realmente la especie se está volviendo más débil y vulnerable, en caso de una desgracia natural o pandemia (de las de verdad, no de las mediáticas), ¿serán los habitantes del tercer mundo los herederos del planeta? Al menos serán más resistentes y estarán mejor preparados. Y si todos los humanos nos extinguimos, ¿heredarán el planeta las cucarachas, como siempre ha dicho la sabiduría popular? Se me ocurren más preguntas, pero espero que a partir de aquí se pueda crear algo así como un foro de debate al respecto.
Un saludo a todos los que os habéis enganchado a las faldas del Batablanca.
Fer
La pregunta clave de las formuladas por Fer, en mi opinión, sería: "¿Forma parte de la evolución nuestra inteligencia, para alterarla?"; y creo que estamos lejos de poder responderla. Pienso que los seres humanos actuales estamos muy desligados de lo que se puede entender como "evolución", al menos en un sentido amplio. Desde que la inteligencia, lo que entendemos por inteligencia "humana", digamos, se convirtió en una característica de la especie que le permitió adaptarse cada vez más rápido a su entorno, la ventaja evolutiva que supuso produjo un cambio radical: la especie fue capaz con este nuevo atributo de saltarse a la torera muchas de la barreras que seguían limitando a otros seres vivos. Le permitió crear armas para enfrentarse a sus predadores, mejorar sus viviendas para luchar contra las inclemencias meteorológicas, hollar nichos previamente inviables, y un largo etcétera. Por lo tanto, el desarrollo de la inteligencia paradójicamente "estancó" al ser humano al alejarlo del proceso de la selección natural, y lo separó del resto de sus parientes animalescos. Los mecanismos evolutivos son muchos y complejos, pero me parece que básicamente toda la comunidad científica asume que la selección natural no opera sobre las poblaciones humanas desde hace miles de años, lo cual no significa que nuestro genoma no se vea sometido a los mismos mecanismos evolutivos a nivel molecular que el resto de seres vivos. Creo sin embargo que esto no nos hace más vulnerables, ya que el desarrollo de la inteligencia y con ella de la ciencia y la tecnología nos han dado una herramienta fascinante para superar las adversidades del hostil planeta que es nuestro hogar.
Lo malo es que la desigualdad patente entre poblaciones humanas (lo que Fer ha llamado "primer" y "tercer" mundo) hace que esta afirmación no sea del todo precisa, ya que en según qué lugares, ni la tecnología es accesible a todos ni las barreras naturales están tan solventadas... pero tampoco en estas poblaciones digamos que los seres humanos siguen atados al efecto de la "selección natural", ya que incluso allí las causas de vida o muerte están supeditadas a la acción de otros humanos, no mejor adaptados, sino "mejor remunerados" o "mejor armados". Por lo tanto, me temo que los pobres no tienen ni eso, y si hubiera un cataclismo a escala planetaria no creo que estuvieran especialmente mejor adaptados que los demás.
La paradoja de todo ésto, como se puede intuir, es que la inteligencia que nos ha "liberado" de los designios de la selecición natural y las adversidades del entorno no nos ha cambiado por completo. Al parecer hay algo en esta inteligencia que nos hace peligrosos para nuestros semejantes; tal vez sea el dilema de un ente enfrentado a sus condicionantes más primitivos, latentes aún en cada uno de sus genes, y los dictados de un cerebro hiperdesarrollado en el que se almacenan otro tipo de condicionantes: sociales, históricos, culturales... parece que la mente racional intente controlar unos instintos primarios anclados en la "supervivencia del más apto", "lucha por el territorio", "conquista de las hembras", conceptos que como hemos dicho ya quedaron obsoletos en su papel por hacer avanzar a la especie. He leído algo referente a esta dicotomía que la relaciona con los hemisferios cerebrales y su uso predominante según individuos, pero me parece que estas afirmaciones tienen escaso rigor científico. Ni que decir tiene, que todas estas reflexiones pueden ser peligrosas: recordemos que la obra de Darwin ha sido esgrimida como justificación de teorías fascistas, precisamente por interpretar el concepto de "supervivencia del más apto" de una manera que nada tiene que ver con las ideas de nuestro amigo de frondosas barbas.
No sé si algún día conseguiremos controlar estos instintos: tal vez esa evolución silenciosa a nivel molecular llegue a producir mutaciones que supriman el instinto del hombre para dañar a sus semejantes, para despreciar su entorno, para no pensar en el futuro de sus descendientes. Mientras tanto, tendremos que recordarnos constantemente que podemos enfrentarnos a nuestros instintos, que debemos pensar las consecuencias de nuestros actos y que lo que vale para el león y la gacela ya no vale para nosotros. Lo que está claro es que por más que nos queramos engañar, seguimos siendo, en el fondo, unos confusos animalillos que nos hemos salido del camino impuesto por la naturaleza y a veces vamos muy, muy perdidos.
Como nota final, resaltar que la cuestión de la evolución de la inteligencia humana es de los temas más controvertidos y aún sujeto a debate. Aunque conocemos cada vez más acerca de la morfología del cerebro y de los mecanismos neurológicos, el salto brutal entre nuestro desarrollo cognitivo y el de los primates más cercanos a nosotros es algo que descoloca a todos los estudiosos de la evolución y que tardará en ser discernido con total exactitud. Hasta entonces, es en este punto donde caben perfectamente intervenciones divinas de toda índole, para muchos la única explicación de este gran salto evolutivo, y de paso, la excusa perfecta para separarnos del resto de los animales. Sin embargo, y tirando de gustos personales, yo recomendaría otro tipo de elucubraciones más imaginativas: yendo al terreno de la ciencia ficción sugeriría a todo aquél con curiosidad por el futuro de la humanidad y el desarrollo de sus capacidades la lectura de la obra El fin de la infancia, de Arthur C. Clarke. Del mismo autor podemos encontrar también una explicación a la súbita aparición de la inteligencia humana más cercana a la "intervención externa" en la famosísima novela 2001: Una odisea espacial (mucho más explícita que la versión fílmica, la cual no deja de ser genial, ojo).
No he respondido muchas de las preguntas planteadas por el texto de Fer, pero bueno creo que he ampliado un poco la reflexión: sería muy valioso que algún lector con mayores conocimientos de evolución, sociología o neurobiología aportase algo. Y si esto es mucho pedir, pues al menos que alguien diga alguna tontería ingeniosa, leñe.
viernes, 12 de febrero de 2010
¡Feliz día de Darwin!
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Termina el año Darwin... pero nos reservamos un último homenaje
miércoles, 21 de octubre de 2009
Convergencia adaptativa, selección sexual y Moonwalk
El primer protagonista es un paseriforme de reducido tamaño y locuelo aspecto, llamado "Saltarín Cabecirrojo" (Figura 1A). Sin entrar en demasiados detalles, podremos concretar que la característica más llamativa de toda su biología reside en el baile que el macho realiza para atraer a la hembra. Es imposible que ningún ser humano en sus cabales mantenga la compostura ante semejante danza, y es igualmente imposible que no le venga a la cabeza la imagen de uno de los más famosos artistas de todos los tiempos, el recientemente desaparecido Michael Jackson (Figura 1B). El baile del Saltarín Cabecirrojo (Figura 2) y uno de los pases más famosos de la citada estrella (Figura 3) presentan asombrosas similitudes. Otras especies de aves se distinguen también por sus capacidades bailongas (Figura 4), algunas de ellas, supliendo la virtuosidad de sus congéneres con un aspecto arrebatador (y raro, muy raro) (Figura 5).
Figura 5. Contrarrestando un baile más bien soso con un aspecto sobrenatural. La eficiencia del método para conseguir a las hembras se encuentra en entredicho.
martes, 15 de septiembre de 2009
Más cosas sobre Darwin
martes, 8 de septiembre de 2009
Evolution of technology
martes, 28 de julio de 2009
Charla con Charles
- Oh sí, gracias; realmente nunca había probado un té como éste…
- Puedo imaginármelo. Por todo lo que está contándome, parece que de donde usted viene las cosas naturales, como las deliciosas hierbas cultivadas en mi jardín, escasean.
- Así es, ciertamente. Aunque últimamente se intenta volver a lo natural, la verdad es que sigue siendo un “natural” bastante adulterado…
- ¡Bueno, puede que sea el precio por el avance de la ciencia! Seguramente valdrá la pena: por favor, cuénteme más fascinantes maravillas.
- Pero, señor Darwin, en realidad he viajado hasta aquí para entrevistarle a usted y aprender más acerca de su persona...
- Por favor, llámeme Charles. ¡Y por el amor de Dios, no puedo creer que alguien que viene del futuro tenga algo que aprender de mi! Reconozco que gozo de una cierta reputación en el ámbito científico, aunque en realidad no sea más que un naturalista empedernido con el privilegio de haber viajado y visitado lugares increíbles; pero estoy seguro de que todo aquello que he sido capaz de imaginar, basado en mis años y años de observación de la naturaleza, ha sido sobradamente descubierto, analizado, comprobado y contrastado en el futuro del que usted procede.
- Bueno, algo de razón no le falta, pero aunque parezca mentira existen todavía muchísimas cosas que desconocemos. De hecho, una alarmantemente grande proporción de la población de mi época no acepta el concepto de evolución.
- ¿Se refiere usted al proceso de evolución por selección natural? Vaya, no pensé que una investigación futura refutaría mi teoría, tan convencido estoy de la evidencia que suponen los datos que he estado recogiendo durante casi toda mi vida…
- No, no, no me refiero a eso; el concepto de la selección natural sigue vigente, aunque se ha matizado mucho, se ha complementado... pero los pilares básicos de sus ideas evolutivas siguen vigentes. Me refería a que hay quien ni siquiera cree que las especies hayan evolucionado jamás.
- ¡No es posible! - Como lo oye. Incluso se pone en entredicho la edad de la Tierra, a pesar de que los métodos científicos de mi época son capaces de comprobar este dato con unos márgenes de error más que aceptables.
- Increíble… el género humano nunca dejará de sorprenderme, si le digo la verdad. ¿Acaso la teología ha avanzado con la misma rapidez que la ciencia? ¿Puede ser que en su tiempo el origen del mundo y los mecanismos de Dios hayan sido desvelados? ¿Hay acaso dos posturas enfrentadas e irreconciliables? ¡Cuénteme, hombre, cuénteme! ¡Y sírvase más té!
- Tranquilo señor… Charles, quiero decir, le contaré todo cuanto pueda. Bueno, respecto al tema de ciencia y religión… me temo que no es para nada como usted imagina. Bien es cierto que la ciencia ha avanzado lo esperable, tal vez incluso más. Pero la religión… bueno, ha avanzado en algunos aspectos, pero básicamente ninguna de las religiones del mundo que yo habito se diferencia demasiado de las que existen aquí hoy mismo. Algunas ideas científicas son bien recibidas, pero otras siguen generando gran polémica. Por supuesto que la gran mayoría de la población cree rotundamente en la evolución de las especies, ya sea regida por las leyes naturales, o por la mano de Dios. Aquéllos que niegan la evolución son una minoría, pocas veces son personas de fe, y en ningún caso suelen ser miembros de la comunidad científica, aunque sí hay algunos que se dedican a la enseñanza en las primeras etapas del sistema educativo de algunos países.
- Me entristece lo que parece deducirse de sus palabras… pensaba que con tantos avances, finalmente el hombre habría conseguido encontrarse con su Creador, o al menos, demostrar su existencia y sus intenciones… me consolaba pensar que el día de mañana la humanidad reconocería en mi trabajo no un desprecio hacia Dios, sino un intento sincero y humilde de comprender mejor la vida que se nos ha otorgado... a pesar de todas las dudas que este conocimiento suscita… Así pues, en el futuro se conoce cada vez mejor los mecanismos de la vida y sus maravillas, pero se sigue desconociendo el origen de todo. ¡Científicos que estudian la vida y niegan una mano que todo lo dirige, aun a falta de pruebas! ¡Religiosos que se apartan del progreso y se aferran al mundo de lo ignoto y misterioso! ¡Y en medio, mi triste figura, la de un hereje adelantado a su tiempo!
- ¡Oh, por favor, no pretendía causarle semejante impresión! ¡Nada más lejos de la realidad! Su figura es eminentísima, y se sigue celebrando con gran interés cada centenario de su nacimiento y de la publicación de El origen de las especies… precisamente en mi época todo el mundo conoce a Charles Darwin como el hombre que, sin renunciar a sus creencias, quiso saber más, no se quedó con las explicaciones sencillas y conformistas, y con su tesón y duro trabajo acertó a dar con uno de los mecanismos por los que evolucionan las especies. ¡Usted supo ver la importancia de la transmisión de caracteres entre progenitores y descendencia, doscientos años antes de la era de la Genómica!
- ¿Perdón, cómo ha dicho? Vaya, puede que mi español esté un poco anquilosado…
- No, no, no se preocupe, su español es excelente; aun así, si quiere podemos pasar al inglés. Como le dije, en el futuro el inglés es el idioma de la ciencia y todos lo hablamos con más o menos fluidez…
- No se angustie joven amigo, prefiero seguir en español; me recuerda mis tiempos en Tierra del Fuego, a bordo del Beagle, ¡una época mágica, sin duda alguna! Pero por favor, estoy desvariando como un viejo senil; me iba usted a explicar algo acerca de la … nosequeómica…
- Genómica. Tiene que ver con el estudio del genoma, que a su vez es el nombre que se le da al material genético de un organismo…oh claro, debería explicarle que la información a partir de la cual se construye un organismo está almacenada en pequeñas unidades llamadas genes, que se transmiten de padres a hijos. La genética estudia estas unidades básicas de información, y la forma en que se combinan y modifican en la descendencia, dando lugar a lo que podemos apreciar como evolución de las especies. ¿Se da cuenta? ¡La base de todo su trabajo, es todavía la base del trabajo de los científicos de mi época! - ¡No puedo creerlo! ¡Es… asombroso! ¿Así que ustedes pueden entender qué hace diferente a una especie de ave, de otra muy similar? ¿Pueden confirmar que estamos más emparentados con los primates que con cualquier otro mamífero, pero que originalmente todos hemos nacido como modificaciones de un organismo anterior?
- Eh, pues, básicamente sí, podemos… aunque el tema del cambio sigue siendo un poco controvertido… como imaginará, todavía no podemos confirmar nuestras hipótesis respecto a la evolución, pues se precisa de millones de años para que una especie de lugar a otra distinta. Podemos estimar lo que ha pasado durante todos estos millones de años, y llegar a conclusiones que parecen ser muy certeras, pero está lejos el poder confirmar nuestras hipótesis experimentalmente.
- ¡Pero no me negará que la tecnología que le haya capacitado para llegar hasta aquí, le servirá igualmente para viajar más atrás en el tiempo incluso, y recoger muestras de animales de distintos periodos, para luego regresar a su tiempo y con los análisis pertinentes corroborar, de una vez y para siempre, que la evolución existe y los caminos por los que lo hace son los predichos!
- Bueno, sí, eso sería magnífico, pero me temo que la única razón por la que yo he sido capaz de viajar hasta aquí es para hacerle una entrevista a usted con motivo del año Darwin 2009 y publicarla en ¡Jindetrés, sal!, un blog de Internet de carácter científico-lúdico.
- ¿Blog? ¿Querrá decir "log", algún tipo de diario? ¿Y qué es eso de “Internet”? ¿¿Y quién es esa Jean "The Stress"??
- Uf… creo que será mejor que sirva un poco más de té…






