martes, 24 de diciembre de 2019

Inktober 2019


No quería dejar que pasase el fin de año sin antes haber contado por aquí una de las experiencias más gratificantes relacionadas con la divulgación y la creatividad que he vivido en los últimos tiempos. Durante el mes de octubre me embarqué en una loca empresa que aúna divulgación científica, dibujos, frikez y chorradas a partes iguales. Una combinación idónea para ser narrada en esta Santa Casa. Se trata nada más y nada menos de una iniciativa conocida en redes sociales como Inktober, algo que empezó como una simpática reivindicación del proceso de entintado en las artes gráficas y que ha ido evolucionando, con la memética y deriva evolutiva tan característica de las redes, en múltiples formas. El reto original consistía en hacer cada día de octubre, desde el 1 al 31, un dibujito en tinta negra utilizando como inspiración una lista de 31 palabras elegidas de manera aleatoria y sin ninguna relación entre ellas. El año pasado cuando descubrí que existía esto, se me ocurrió la genialidad de rebautizar el método como "Scienktober" y asumir el reto desde el punto de vista científico-divulgativo, es decir intentar relacionar las palabras propuestas con términos o conceptos científicos que pudieran dibujarse. Tan original propuesta, evidentemente, ya se le había ocurrido a más gente y mi contribución en aquella ocasión se limitó a, si no me engañan las cuentas... dos dibujos roñosos hechos aprisa y corriendo. Al olvidárseme por completo el tercer día que tenía que hacer un dibujo, me sentí desbordado, así que me rendí sin pena ni gloria.


Este año, se acercaba el mes de octubre y pronto empezaron a aparecer las primeras listas, tanto la oficial como otras derivadas... y pensé "bueno, por qué no intentarlo de nuevo". Abrí mi armario de los horrores, y rescaté una libreta de papel "güeno" apenas utilizada, y unos magníficos rotuladores de tinta que mi socio el genial Gerardo Sanz me había regalado durante una de nuestras quedadas para preparar páginas de OOBIK. La primera palabra, #RING, encajaba muy bien con mi trabajo en investigación; así que decidí probar suerte con algo sencillo y rápido. Y a partir de ahí...

A partir de ahí, no me preguntéis cómo, pero cumplí con el reto durante TODO el mes.




Y atención, porque cuando digo RETO, quiero decir RETO. Con mayúsculas. Bueno va con negrita y todo RETO. Porque hice cada dibujo en el día correspondiente, aunque fuese apurando pero SIEMPRE antes de las 23:59 de la noche; usando la palabra que tocase; buscando significados científicos de lo más rebuscados, a veces incluso teniendo que investigar bastante para encontrar vínculos científico-lúdicos; intentando divulgar sobre ciencia básica y general, pero a veces sobre el trabajo científico, o sobre temas que he impartido en las clases de fisiología humana; y en la medida de lo posible, buscando conceptos del campo de la biología celular y molecular, que es lo que a mí me mola. También he alternado entre el inglés y el castellano, para acoplar mejor las locuras derivadas de cada palabra; y he metido altas dosis de frikismo, lo cual ha sido un recurso bastante resultón para salir del paso en algunas ocasiones.  Teniendo en cuenta la vida loca de clases, proyectos de investigación, proyectos de innovación docente, direcciones de másteres, estudiantes de tesis y TFM, sumado a la vida familiar y personal con todas las absurdeces derivadas que la hacen tan estresante y compleja (en serio, ¿por qué hemos hecho todo tan complicado? ¿POR QUÉ?), el que haya cumplido con las 31 entregas e incluso haya parido alguna que otra viñeta ciertamente acertada y memorable, solo puede tener una explicación.

Y si alguien la encuentra, estaré encantado de que la comparta conmigo. Porque yo aún no quepo en mi asombro. En serio, no cuento todo esto para vacilar de mis habilidades; estoy realmente sorprendido. Para ser científico soy bastante inconstante, me canso muy pronto, y mis niveles de disciplina rozan el mínimo exigido. Creo que este reto, perdón RETO ha sido lo más disciplinado que he hecho en años. Y quería contarlo en el blog, de nuevo no porque quiera que todo el mundo me de palmaditas virtuales, sino porque precisamente este tipo de dibujitos y de estrategia de divulgación es lo que siempre tuve en mente cuando abrí el blog. Todo empezó como una excusa para colgar el tipo de dibujines y chistes que hacía en el laboratorio. Desde aquellos viejos tiempos, la blogosfera de la divulgación científica ha cambiado radicalmente, y aquello que me parecía el cúlmen de la originalidad y la gracia, es ahora el pan nuestro de cada día. De hecho, la otra razón por la que creo que este evento merece un post entero y el honor de resucitar  el blog es precisamente para dejar constancia de la cantidad y calidad de divulgación científica en forma gráfica que hay en la blogosfera de habla hispana. El "boom" que ha pegado ha sido increíble, hay cosas increíblemente brillantes; y como pasa cuando algo se populariza, también hay mucho material sorprendentemente cutre; en realidad sucede lo mismo que en mi caso (creo): que cuando hay auténticos artistas y profesionales, los aficionados destacamos más (en el sentido malo). En mi caso, como mi intención ha sido disfrutar y ponerme a prueba como divulgador (recordemos que he utilizado twitter, con su limitación de 240 caracteres y todo lo que implica)  y también como ilustrador aficionado, me he demostrado que todavía tengo cuerda para rato, que si algo me sobran son ideas y formas de encontrar referentes para explicar ciencia, y que oye, pues tampoco se me dan tan mal los lápices si he sido capaz de con apenas unos garabatos empezar a entintar sin miedo al resultado final, algo que me ha estado frenando durante los diez (buf) añazos que lleva abierto este blog y durante los cuales muchísimas de mis iniciativas artísticas han acabado antes de empezar por este miedo al fracaso.

Os dejo con una mini-recopilación de las diferentes entregas, pero podéis seguir el hilo principal y verlas todas (tienen más gracia si se acompañan del texto):












Finalmente, mi recomendación personal: los hilos de #inktober de algunos amiguetes de internet cuyo trabajo admiro y me ha servido de inspiración, además de que si no fuera por ellos no me hubiese animado: especialmente Jesús y Mirian, @ALymphsLife y @miriamriig unos auténticos genios de la #CienciaGráfica. También me ha encantado el Inktober de #MedicinaGráfica realizado por los geniales @yodoctorcomic, y el de @Marina_adc que aunque no es científico se ha cascado un inktober de series que quita el hipo. Buscad los hashtags con sus usuarios añadiendo #Inktober19, #Inktober2019, #Scienktober2019 etc y fliparéis un buen rato.

En la película "La red social" dicen algo así como "en internet, se escribe con tinta". Nunca ha sido más cierto. 




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